Quiso maltratarte mi memoria
pero tu recuerdo sigue impregnando
aquellas canciones que yo sentí nuestras,
las notas fugaces de una primavera
que iza sus velas en un mar en calma.
En el último café que compartimos,
cómplice de tus labios y mis versos
vagando entre cartas de voces suicidas
huíamos de la cal de la rutina,
del triste borrón de la memoria en nuestra utopía.
Y seguiré olvidándote, mañana en otra ciudad,
quizá en compañía de otros ojos, de otra historia
compartiendo sin ti el último café de tu recuerdo
muerto de miedo,
huerfano de promesas
agnóstico en amores que matan
patrón de todas las despedidas...
G.D.
